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Dos guerreros aztecas bajaban las escaleras del teatro, acompañados de un Shaman y una especia de soldado, santificaron el lugar, le agradecieron y pidieron permiso a los cuatro elementos para hacer el espectáculo, o bien, para pedir por un buen espectáculo.
Después, el telón se abre y nos encontramos con el grupo que acompañaría a Lila en la velada, podemos observar una batería, un bajo, un violín, unos bongoes, un sax, entre otros muchos instrumentos musicales, y ahí esta una de las melodías del nuevo disco… pero no Lila. De pronto de entre los arboles que adornan la escenografía sale bailando con movimientos que semejan a una culebra, el estruendo fue inevitable y la fiesta comenzó.
El concierto duro dos horas diez minutos y fue durante este tiempo que nos presento su nuevo material, mezclando algunas de sus rolas mas populares como “La Cumbia del Mole” y “Naila”, pero el momento mas impresionante fue cuando canto su primer sencillo del nuevo material, que lleva como nombre el mismo que el disco… “Ojo de Culebra”...a mitad de la canción sale un hombre pintado por completo de blanco y vistiendo un taparrabos…la analogía era obvia, estaba representando una culebra, y es que mas allá de pensar en este animal como “desagradable ”, debemos de pensar, como su letra lo dice, en un animal con ciclos de cambio (buen no lo dice así, pero así lo veo), que nos invita a despojarnos de todas las malas vibras y a ser felices, mantener nuestra metamorfosis en constante ritmo y no perderla, limpiarnos y curarnos, vivir la vida que es lo importante.
El concierto lo cerro con “la Llorona”, una de las versiones mas estremecedoras que he escuchado y claro, verla en el escenario fue toda una experiencia, pues en verdad se podía ver como vivía lo que estaba interpretando, sin duda uno de los mejores conciertos a los que he asistido.
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