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“Además de la estética de terror ya planteada en el filme original, en las leyendas sobre espejos hay algo universal y extraordinariamente interesante que proporciona una buena base para una producción dramática de calidad”, dice Milchan, productora de películas como “Goodbye Lover” y “Righteous Kill.” Milchan se puso en contacto con el director y guionista Alexandre Aja (“El Despertar del Diablo”, “Alta tensión”) para que aportara al proyecto su audaz estilo y su visceral forma de contar.
“Buscaba un proyecto que me permitiera explorar el miedo de una manera diferente”, dice Aja, que se constituyó como una nueva y poderosa voz dentro del genero de terror con el fulminante éxito del cine francés “Alta tensión” y con “El Despertar del Diablo”, su macabro remake del thriller de 1977 sobre de la lucha emprendida por una familia para sobrevivir a la brutal masacre de unos caníbales mutantes.
En la esencia de “El otro lado del espejo”, la historia de un detective que investiga una serie de horribles asesinatos relacionados con espejos, Aja encontró lo que estaba buscando. “Todo el mundo tiene alguna relación con su reflejo”, observa. “Es algo sobre lo que verdaderamente no pensamos pero que está ahí. A algunas personas les gusta mirarse al espejo; otras lo odian. Los espejos pueden mostrarnos nuestros traumas y la verdad que se esconde en nuestro subconsciente y que simplemente está esperando a ser descubierta”.
Habiendo explorado con anterioridad los límites del sadismo en la naturaleza humana, Aja disfrutó la oportunidad de investigar el mundo sobrenatural. “El concepto era realmente original, y yo quería crear una historia a su alrededor que enfrentara al público consigo mismo y sus miedos de una forma que nunca hubieran imaginado”, dice.
Junto a Gregory Levasseur, su co-guionista en “Alta tensión” y “El Despertar del Diablo”, Aja confeccionó una escalofriante y nueva narrativa para la cinta, basando la historia en la lucha de un hombre por su propia redención, que comienza como una búsqueda para juntar a su desunida familia y que rápidamente se convierte en una feroz batalla por salvar sus vidas.
“Todo se está descomponiendo a su alrededor”, dice Aja de Ben Carson, un detective del departamento de Policía de Nueva York que ha sido suspendido por disparar fatal y accidentalmente a otro oficial de policía encubierto. “Ha perdido su trabajo. Ha perdido a su familia. Ha perdido su alma”. Consumido por la culpa y la ira, Carson ha provocado además el alejamiento de su mujer e hijos debido a su alcoholismo y a su inestable temperamento. “Se encuentra en el peor momento de su vida”, comenta Sutherland del desorientado policía, que ha estado apartado de su familia durante meses, durmiendo en el sofá de su hermana y manteniéndose sobrio a duras penas.
“Ha estado evitando el pasado, eludiendo enfrentarse a sí mismo y a sus errores, no como policía, sino como esposo y padre”, añade Milchan.
Fue la mezcla de terror con una buena manufactura y un auténtico drama familiar lo que atrajo a Sutherland. “Alex me contó una bonita historia”, recuerda el actor ganador de un Emmy y un Globo de Oro, que primero se reunió con Aja para discutir el proyecto tras finalizar una larga noche de rodaje de la exitosa serie de Fox TV “24”. “El género de terror siempre me ha interesado, pero lo que me atrajo de esta historia es que trata de una familia que está buscando desesperadamente la manera de volver a reunirse. Habla de segundas oportunidades. En esta situación tan extrema, un hombre se encuentra a sí mismo y se reencuentra con su familia. Cuando las cosas van peor, él saca lo mejor de sí mismo. Y eso fue lo que me sedujo”.
Basándose en esa breve reunión que mantuvo con Aja, y antes incluso de ver “El Despertar del Diablo”, Sutherland estuvo de acuerdo en hacer la película. “Yo soy un jugador”, dice. “Me gusta jugar a las cartas, apostaría a qué perro llega primero a la esquina, y en aquella reunión con Alex tuve una sensación verdaderamente intensa de que juntos íbamos a hacer algo muy especial. Tuve fe, y estoy muy satisfecho de no haberme equivocado”.
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